Un hombre está de visita en casa de un viejo amigo, cuando de pronto una niñita pasa corriendo por la habitación.
—Título —le dice el amigo—, tráenos dos tazas de café.
—¿Título? Qué nombre tan extraño para una niña —dice el visitante—. ¿Por qué se lo pusieron?
El amigo suspira y dice:
—Envié a mi hija a estudiar a la Universidad Complutense, y esto fue con lo que regresó.