Una veinteañera se arrodilló ante el confesionario:

- Vengo a confesarme, padre.

- Dime, hija, ¿cuáles son tus pecados?

- Estaba en casa con mi novio cuando mi madre salió a la compra...

- Bien, y qué...

- Entonces, mi novio empezó a besarme...

- ¡Sigue, hija...!

- Seguidamente, me quitó la blusa...

- ¡¿Y qué pasó, hija...?!

- Pues... después, me quito el sujetador...!

- ¡Y qué más, hija, y qué más…!

- Me quitó las braguitas…

- ¡¿Quedaste en pelotas! ¡¿Y qué pasó a continuación, hija…?!

- Pues… en un impulso de macho me tiró sobre la cama y...

- ¡Por favor, hija, no te pares...!

- ...en ese momento, entró mi madre en la habitación.

- ¡Joder con tu madre! ¡Qué rápida es comprando!