Después de entrar un matrimonio en su dormitorio, ella le dijo a el:

- Desabrocha mi blusa y déjala sobre la cama.

- Sí, mi amor.

- Y ahora mi falda y ponla al lado.

- De inmediato, mi vida.

- Deja mis bragas y mi sujetador en el bombo de la ropa sucia.

- Claro, cariño.

- Y también mis medias.

- Todo listo, corazón.

- Si, ¡¡y que sea la última vez que te pones mi ropa!!