Un caballero llega a una fiesta muy elegante, y al entrar le dice el mayordomo:

- ¿Me da usted el abrigo por favor?

- No traigo abrigo.

- Lo siento señor, pero la orden que he recibido es muy estricta.

- Vuelvo a decirle que no traigo abrigo.

- Pues me temo que tendrá que ir a por él si quiere usted entrar a la fiesta.