Ha tardado en llegar, pero ya está aquí. La desaceleración ha comenzado a afectar seriamente a los datos del mercado laboral como ponen de manifiesto los datos de la EPA (Encuesta de Población Activa) correspondiente a los meses de verano. Si hasta el inicio del año se venían creando medio millón de puestos de trabajo anuales, este ritmo se ha frenado en el último trimestre, tanto que apenas se han incorporado 346.300 trabajadores nuevos en el último año. Esto significa que el ritmo interanual de creación de empleo ha bajado ya por debajo del 2%, hasta situarse en el 1,8%. Muy lejos del 3% que lucía al inicio del año.

Además, estos datos están maquillados por el intenso ritmo de creación de empleo del sector público, que suma ya siete trimestres consecutivos creciendo a un ritmo superior que el empleo privado. Esto muestra de forma definitiva que la desaceleración de la economía está impactando ya sobre las contrataciones empresariales. En el tercer trimestre del año se incorporaron 69.400 ocupados nuevos, lo que supone el menor aumento en un tercer trimestre desde 2012, justo tras el rescate de España.


El tercer trimestre es tradicionalmente positivo gracias a las contrataciones para la campaña de verano, pero en esta ocasión ha sido claramente peor. En el tercer trimestre de 2018 se incorporaron al empleo 183.900 personas y hace dos años, 235.900 personas. La ocupación creció en 87.700 personas en el sector servicios y en 51.200 en la industria, por el contrario, la agricultura destruyó 63.000 empleos y la construcción perdió 6.500 trabajadores.


La otra cara de la misma moneda es el frenazo que ha sufrido el ajuste del paro. Entre julio y septiembre salieron del desempleo 16.200 personas, el peor dato en un tercer trimestre también desde 2012. En el último año han salido del desempleo 111.600 personas, lo que significa un ritmo de caída del 3,4%, muy inferior al 12% que había al inicio del año.

Si se desestacionaliza el dato, esto es, se eliminan los efectos cíclicos producidos por la campaña de verano, entonces se observa con nitidez la verdadera situación del mercado laboral. El número de parados no solo no se redujo, sino que aumentó en el tercer trimestre un 1,72% respecto a los tres meses anteriores. De esta forma, se confirma el cambio de tendencia del segundo trimestre y muestra un aumento del desempleo camuflado por las contrataciones de verano.

Con este descenso tibio del desempleo, la tasa de paro bajó solo una décima en el tercer trimestre, hasta el 13,92%. Este ritmo tan lento de caída del desempleo está afectado también por el aumento de la población activa, lo que significa que la fuerza de trabajo está recuperándose después de años agonizando. En el último trimestre se han incorporado 53.200 nuevos activos, lo que significa un aumento interanual del 1,03%, el mejor dato desde el año 2009, cuando España todavía ganaba población extranjera. Como resulta evidente, este aumento de la actividad se debe a la llegada de mano de obra extranjera que eleva la fuerza de trabajo del país.

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